Alfredo López Austin en la FCPyS

“Somos un otro dentro de un mar de otredades”

Dio cuenta del objeto de estudio, el por qué y para qué de la ciencia social.


Con motivo de la inauguración de la licenciatura en Antropología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México se llevó a cabo una clase magistral de Antropología por el doctor Alfredo López Austin junto con la directora de la Facultad, la doctora Angélica Cuéllar Vázquez.

El historiador lleno de júbilo festeja la creación de la licenciatura, colegio por el que se estuvo luchando por tanto tiempo también en la de Filosofía y Letras pero finalmente se vio concretado el proyecto en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

López Austin destacó la importancia, el impacto y la trascendencia de la Antropología en un contexto de violencia, indiferencia y apatía hacia el otro tal como es el actual. Reveló que el ser humano es social pero también naturaleza, “es nuestra herencia y no podremos jamás desprendernos de ella”. A la vez, somos tan diferentes el uno al otro que es necesario estudiarnos: “Somos un otro dentro de un mar de otredades”. Reconoció que es una ciencia social y no tiene como finalidad encontrar la verdad ya que no existe, en este sentido, el estudio busca propuestas científicas que den cuenta y explicación de las actividades humanas. Asimismo mencionó y destacó el estudio de la Historia en la que tiene doctorado como la ciencia que estudia a la sociedad en movimiento.


En la ronda de preguntas, una joven le pidió que diera tres consejos a los jóvenes de la primera generación de la licenciatura, a lo que él contestó: “Para dar consejos a los jóvenes, me gustaría ser joven. Para vivir su circunstancia.” Sin embargo, hoy en día se enfrentan a mayores obstáculos y retos que cuando él tenía esa edad. Antes de concluir con la ponencia, reflexionó que “al final todos somos otros de nosotros mismos”.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Historia Oral según Gwyn Prins

Museo de la Amistad México – Cuba: paredes revolucionarias

“México florido y espinudo”