“México florido y espinudo”
En Confieso
que he vivido memorias el
escritor chileno Pablo Neruda escribió diversas impresiones que vivió a lo
largo de su vida: cuenta desde su primer acercamiento a la literatura en la
infancia hasta sus últimos días como diplomático, sin embargo, luego de
su asesinato la obra quedó inconclusa. Pero sobretodo, da cuenta de las
impresiones que tuvo de diversos países latinoamericanos a los que viajó. Se
impresionó por los colores de México, porque como él no puede haber otro igual,
es más que color, él es sólo uno:
“Lo recorrí por años enteros
de mercado a mercado. Porque México está en los mercados. No está en las
guturales canciones de las películas, ni en la falsa charrería de bigote y
pistola. México es una tierra de pañolones color carmín y turquesa fosforescente.
México es una tierra de vasijas y cántaros y de frutas partidas bajo un
enjambre de insectos. México es un campo infinito de magueyes de tinte azul
acero y corona de espinas amarillas.” (p.213)
Neruda recorrió a México de
pies a cabeza en los años 40
Posteriormente cuenta sus
acercamientos con el muralismo, con las playas, con su comida, con su gente,
su folclore México lindo y querido.
Aquél pasaje nos llevó a una
reflexión: No hay que dejar morir los mercados ni los tianguis, debemos
comprarles a nuestros comerciantes y no a grandes empresas transnacionales que
malbaratan los productos a los campesinos para ellos venderlos más baratos.
Como bien lo dijo Neruda, México está en sus mercados, es su día a día,
madrugando, trabajando gota a gota, querido “México florido y espinudo”.

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