March Bloch y la Historia

Esta obra se ha vuelto un clásico no sólo por la circunstancia de producción de la obra o el contenido que no da cuenta de un “modelo del oficio del historiador” sino una guía y sobretodo es crítica a la forma de hacer historia positivista con la que precisamente trata de romper, también lo es por la delicadeza de sus letras que enmarca su propósito: el ser un texto fácil de digerir para un docto o para un joven. Es por ello que inicia con la clásica frase “Papá, explícame para qué sirve la Historia”.

Seguramente esta pregunta no resulta ajena al estudiante de historia, aquel que va comenzando por los duros rumbos académicos y  esta cuestión surge en su día a día con el achaque de querer responderla sin encontrar respuesta. De pronto, das cuenta que mientras más conoces es más complejo tratar de responder concretamente, hoy en día en nuestro contexto nos seguimos preguntando el para qué ya que responde a nuestras inquietudes de nuestro presente que nos vibra de pies a cabeza, por lo tanto, surge la necesidad de saciar una explicación la cual de sentido a nuestra actualidad. Por eso y más motivos es tan indispensable repensar el quehacer del historiador.

March Bloch junto con Lucien Febvre buscaron romper con la forma tradicional de hacer Historia

Es muy interesante la producción de esta clásica obra de historia sobre el quehacer del historiador, el medievalista francés se encontraba prisionero en plena Segunda Guerra Mundial pero quedó inconclusa por su asesinato pero su amigo y colega Lucien Febvre rescató sus notas y las publicó. Esto dice que las obras, referencias y evocaciones que aparecen en el cuerpo del texto son sustraídas de su memoria. El título original es Apología… y no Introducción…, el primero dice mucho sobre el propósito del autor ya que tiene como objetivo explicar la importancia de la Historia y cómo es el camino que el historiador debe seguir. Esto no quiere decir que sea un manual, más bien el texto parte de la reflexión al plantear sobre el papel activo de la ciencia histórica, sus sesgos, sus alcances y sobretodo su metodología. También significa una ruptura porque se contrapone y critica a la historia positivista que nació en ese mismo país y que seguía imperando en esos años y precisamente quieren dejar atrás.

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