Coatlicue: una mamá fuera de lo común
El cronista franciscano Fray
Bernardino de Sahagún describió el nacimiento del dios Hutzilopochtli: ¡Coatlicue,
su madre, lo parió con todo y su indumentaria guerrera! ¡Además, aguantó el
dolor de ver que sus cuatrocientos hijos y su hija Coyolxauhqui querían
matarla!
La creencia mexica cuenta que el
nacimiento de su dios principal Huitzilopochtli, no fue un embarazo ni parto
común: su madre Coatlicue estaba barriendo tranquilamente en el cerro Coatepec,
de pronto, una pelotilla de plumas descendió del cielo y ella la resguardó en
su pecho. Cuando la buscó, se percató que estaba embarazada.
Este embarazo no sería el
primero: ya tenía a cuatrocientos hijos y a Coyolxauhqui. Al enterarse del
embarazo de su madre éstos decidieron organizarse para matarla. Comenzó a
llorar amargamente pero no contaba con una dulce voz que le hablaba desde sus
entrañas: “-No tengas miedo, porque yo sé lo que tengo de hacer.”
Los cuatrocientos personajes se
acercaban a Coatepec liderados por su hermana Coyolxaulqui. Cuando estaban a
pasos de llegar, salió Huitzilopochtli de su madre Coatlicue, “trayendo
consigo, una rodela, con un dardo, y una vara, de color azul: y en su rostro
como pintado y el cabeza traía, un pelmazo de plumas pegado; y la pierna
siniestra delgada y emplumada, y los dos muslos pintados, de color azul y
también los brazos.
Según la crónica, Coatepec estaba a un costado de Tula
Salió Huitzilopochtli de las
entrañas de su madre por sí solo y la defendió hasta acabar con todos,
incluyendo a su hermana Coyolxaulqui a quien la desmembraría y la dejaría rodar
por el cerro Coatepec. Y así fue el parto de Coatlicue, dar a luz a un guerrero
tamaño humano promedio con toda su indumentaria guerrera y después sufrir un
intento de asesinato por sus propios hijos. Sin duda, una mamá muy fuera de lo común.
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