Ser mexica y comer tamal… ¿o ‘ta bien?
En el mes de febrero no te queda de otra:
comes o no tamales. Seguro en febrero, por el día de La Candelaria te toca
comprar o te van a pagar los tamales por la rosca del día de Reyes.
El
platillo culinario tiene su origen en el México Antiguo, sólo que los antiguos
no los encontraban diariamente por las mañanas en el carrito de la esquina. ¿Te
has preguntado qué representaba el tamal para los mexicas?
El fraile franciscano Alonso de Molina lo
definió en su Vocabulario…: “tamalli:
Pan de maíz envuelto en hojas y cocido en olla". Imagen: (foja 90r) Códice florentino
Al fraile dominico Diego Durán le parece
extraño que el tamal sea de diferente elaboración de los panes que conocen en
Europa. Asimismo, cuenta que el tamalli era preparado en festividades
especiales y era lo único que podían comer durante la celebración, en este
caso, relata la festividad de Toci, madre de los dioses, para ello, las mujeres
tenían que hacer una serie de pasos para preparar el tamal:
“Compraban astillas de tea […] y hacían una
larga hacha gruesa. […] Molían un poco de maíz frangollado y mal molido, y
revolvìanlo con semilla de bledos, tostada y amasàbanlo una harina con la otra,
echándole miel en lugar de agua, y hacían un pan que se llamaba en la lengua
tamalli.”
Posteriormente
agrega que a ese tipo de alimento ellos –los europeos- le llaman “bollitos”.
Durán también describe el proceso de preparación de los tamales que en Cholula
hacían para festejar a su Dios Quetzalcóatl:
“[…]Despuès tomaban aquella masa y echàbanla
en hojas de maìz envuelta y cocìanla en ollas y espesàbase con el fuego dentro
de aquellas hojuelas, y este pan comìan y no otro. Llaman a este pan en la
lengua atamalli que quiere decir “pan de agua sola”, que propiamente hablando
es decir pan cenceño, amasado con agua, sin sal ni levadura.”
Otro
fraile que también habla de los tamales, es Bernardino de Sahagún. Describe la
variedad de los tamales: “[…]Y los tamales largos y anchos, y los que son
redondos y largos, y puntiagudos, y los tamales que son muy blancos del maíz
cocido, y bien lavado, y los tamales pintados blancos, y colorados y los que
tienen dentro huesos.”
También relató que uno de los principales
requisitos para casarte era comer con la pareja un tamal en un cuarto. Una vez
que la puerta se abría, la hoja de maíz debía estar vacía, lo cual representaba
el inicio de una vida juntos.
El
Códice Mendoza, muestra que para poder casarse, el hombre debía preparar un
gran banquete que incluyera tamales, guajolote y cacao.
Es
por ello que las fuentes nos dicen que el alimento era preparado para
festividades religiosas y matrimoniales. El tamal fue un alimento que en su
preparación llevaba consigo dedicación, ya que eran contados los instantes en
los que se podrían disfrutar. Ahora que ya conoces uno de los papeles del tamal
entre los mexicas, ¿Quién no gusta de un buen tamalito? Consúmelo en tu carrito
de la esquina favorita o bien, hazlo tú mismo.
Fuentes
consultadas:
Códice
Mendoza. (Disponible en: http://codicemendoza.inah.gob.mx/index.php?lang=spanish&folio_number=74&type=r§ion
=h
Durán, Diego. Historia de las indias de Nueva
España e islas de la tierra firme, (Intro. Ángel Maria Garibay), 2v., Porrúa,
México, 1967. Ils., p.66-67, p.251.
Molina,
Antonio de. Vocabulario en lengua castellana y mexicana, (Estudio prelim. de
Miguel León Portilla), México, Porrúa, 2004, foja 90r.
Sahagún
Fray Bernardino de. Historia general de las cosas de Nueva España. Libro X,
Cap. XIX. (Disponible en: http://www.wdl.org/es/item/10621/view/1/103/)
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